ESGUINCE DE TOBILLO EN EL CORREDOR
DRA. YOLANDA PUENTES
IRENE OLIVA GARCÍA (FISIOTERAPEUTA)
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El esguince de tobillo es una de las patologías
traumatológicas más frecuentes, tanto en la práctica deportiva como en la vida diaria.
Generalmente, se trata de una lesión benigna sin consecuencias funcionales a
medio plazo, por lo que es muy importante tratarlo adecuadamente para no
provocar una lesión crónica en el tobillo ó inestabilidad crónica, que muchas
veces sobreviene después de uno o varios esguinces cuya gravedad pasó
inadvertida, por lo que no se realizó un tratamiento apropiado.
El más
frecuente, en el corredor, es el esguince de mediana gravedad, que conlleva
la ruptura de algunas fibras, generalmente el corredor consulta tardíamente,
cuando el tobillo está muy inflamado o aumenta el dolor nocturno. Debido a que
con el “tobillo caliente” no notamos dolor, seguimos corriendo, pero al “enfriarse” no podemos poner el pie
en el suelo.
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En general, el corredor se lesiona
poniendo el pie sobre una piedra, en un agujero, corriendo sobre un terreno
irregular, accidentado, o simplemente con una cera en la calle, un gesto
imprevisto, etc. La importancia del
traumatismo condicionará la gravedad de la lesión. En un
esguince, en general, algunas fibras de un ligamento de soporte se dañan
provocando una lesión que va desde una simple elongación, que cura en 48h,
hasta la ruptura completa del ligamento.
De un
Para un tratamiento idóneo habrá que
diagnosticar primero el grado del esguince mediante el estudio de cómo se
produjo y la exploración, aunque para un tratamiento correcto, se tendrán en
cuenta las características particulares de cada individuo. El ligamento que con más frecuencia se involucra en el
tobillo es el lateral, en concreto el peroneoastragalino
anterior (85%), por un mecanismo de inversión.
Para abordar con éxito esta patología, primero debemos
conocer la mecánica de la
articulación del tobillo y, así, poder entender el mecanismo de
la lesión. Esta articulación está caracterizada por ser muy móvil:
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Eje transversal: flexión plantar y
flexión dorsal |
Eje vertical : abducción y aducción |
Eje longitudinal : pronación y
supinación |
Movimiento combinado: inversión
(combinación de flexión plantar + inversión + aducción) y eversión
(combinación de flexión dorsal + eversión + abducción). |
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Esta gran
movilidad, permite adaptar nuestro pie a correr en cualquier tipo de suelo:
inclinaciones ascendentes, descendentes, laterales, arena de la playa, piedrecitas
en el camino, un bordillo que no hemos visto, etc., pero esto es posible
solamente si las estructuras que estabilizan nuestro tobillo están en buen
estado.
En cada uno de estos movimientos,
puros o combinados, se desarrollan cambios tensionales
en las estructuras ligamentosas, en este caso nos centraremos en el ligamento lateral externo (LLE),
formado por 3 fascículos:
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Ligamento peroneoastragalino anterior: es un refuerzo de la cápsula
anterior siendo el ligamento que
se rompe con mayor frecuencia. Cuando estamos de pie
presenta una posición paralela, pero en flexión plantar se verticaliza y es la contención más importante para evitar
la inversión del tobillo (éste será su mecanismo lesional). -
Ligamento
peroneocalcaneo: su
mecanismo de ruptura es la supinación forzada. -
Ligamento
peroneoastragalino posterior: es el más difícil de lesionar por
su disposición posterior. |
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La principal manifestación del esguince,
es que el corredor refiere con claridad que se ha torcido el tobillo, que a
veces nota una sensación de “crujido”,
dolor, a
veces muy vivo, sobretodo al comienzo. Tras lo cual, la primera decisión que
debemos tomar es parar de correr,
si no queremos agravar la lesión. Aunque se trate de una simple distensión, el dolor no tiene proporción con
la gravedad del esguince (ya
que en las rupturas completas puede que no sintamos dolor).
A veces, cuando se explora el
tobillo en la primera hora que sigue al traumatismo causante, puede que el
dolor vivo haya variado dando paso a un dolor sordo y continuo. Podemos observar la
presencia de una tumefacción delante del maléolo externo en forma de “huevo de paloma”,
que significará que al menos un fascículo del ligamento lateral externo se ha roto. Posteriormente la hinchazón se extenderá sobre
la parte externa del tobillo, este signo precoz de esguince grave está presente en más del
70% de los casos.
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Grado I |
Grado II |
Grado III |
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Dolor |
Leve, inmediato |
Moderado, inmediato |
Aparece tardíamente.
A veces no duele. |
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Apoyo |
Posible, dolor leve |
Dolor intenso |
imposible |
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Edema |
Ninguno o escaso |
Primeras horas |
Inmediato |
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Hematoma
equimosis |
No |
No o tardío > 18h |
Inmediato < 18h |
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Inversión
forzada |
Dolor leve |
Dolor intenso |
Imposible por dolor |
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Cajón
anterior |
negativo |
negativo |
Positivo > 3mm |
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Bostezo
articular |
Negativo |
Negativo |
Positivo > 15º |
El médico nos preguntará sobre cómo y
cuando ocurrió el traumatismo, cuándo comenzaron los síntomas: dolor
inflamación, hematoma, impotencia funcional, calor y sensación de
inestabilidad. Si notó un chasquido o presión en el momento del traumatismo
(puede significar la rotura de un ligamento o un hueso). Si existen factores predisponentes o agravantes:
pie cavo, epilepsia,
tratamiento anticoagulante hemofilia. Episodios
previos, cómo fueron tratados y el resultado. Un diagnóstico correcto evitará la inestabilidad del tobillo
y los esguinces de repetición.
Rayos
X: Para realizar Rx, se siguen las reglas de Ottawa del tobillo: indicada si hay dolor
al palpar el borde posterior o punta de cualquiera de los maléolos peroneos y
además se da en una de estas dos circunstancias: incapacidad de apoyar el pie y
andar; incapacidad de mantener el peso inmediatamente tras el traumatismo y
cuando lo exploramos, o bien que haya molestias al palpar el escafoides o la
base del quinto metatarsiano. Con la radiografía se descarta cualquier presencia
de fragmentos óseos arrancados o fractura osteocondral.
No obstante, en la práctica clínica
diaria, se realiza estudio radiológico a la mayoría de los traumatismos de
tobillo (por tranquilidad del paciente).
GRADO
DEL ESGUINCE
Se determina en función del daño y
la integridad del ligamento.
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Esguince
Grado I (distensión
y elongación), es un esguince benigno,
no existe daño importante en las fibras de colágeno por lo que no existe
laxitud articular, las pruebas exploratorias (varo forzado y cajón
astragalino) son normales. Con ligero edema (hinchazón),
dolorimiento y escasa pérdida funcional. Es un accidente
olvidado a menudo, da molestias retardadas. Ocurre porque el pie justo antes
del ataque del talón está en ligera supinación (borde externo de la zapatilla
sobre el suelo), si en ese momento el pie se encuentra con un obstáculo,
bascula provocando un estiramiento o desgarro de los ligamentos externos, y
teniendo en cuenta que la zona externa del tobillo es más frágil que la
interna se lesiona más. |
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Esguince
Grado II (desgarro parcial), rotura parcial del ligamento
con discreta laxitud articular. El caminar es posible pero difícil provocando
cojera, con mayor
edema, equimosis externa (hematoma) que se extiende desde el tobillo hacia el
pie, dolor localizado en un punto. Existe un desgarro incompleto de los
fascículos anterior y medio del LLE (la mayoría de las veces). Exploración
(Varo forzado y cajón astragalito) doloroso. |
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Esguince
Grado III (desgarro completo, a veces lesiones asociadas),
por un accidente violento sobre el tobillo, crujido, imposible correr, con incapacidad para apoyar el
pie, importante edema y dolor intenso, aunque puede no haber dolor.
Incluye la ruptura de al menos dos fascículos, casi siempre el anterior y el
medio, en ocasiones el posterior, importante laxitud articular, hematoma a veces monstruoso. Observaremos la hinchazón instantánea anterior externa (signo de la
cáscara de huevo) inmediato pero transitorio, podemos
verlo a las 12-24 h que siguen al
accidente inicial a la aparición de un hematoma importante en la cara externa
del tobillo. |
DIAGNÓSTICO
DIFERENCIAL
Haremos el diagnóstico diferencial con
las siguientes lesiones:
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Afección subastragalina que tiene
como secuela una atrofia, -
Diástasis tibioperonea, -
Arrancamiento óseo, -
Fractura osteocondral, -
Rotura de la funda de los peroneos, -
Hiperlaxitud congénita, -
Luxación recidivante de los peroneos. |
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En
1.- Retracción o acortamiento del tendón de Aquiles.
El acortamiento del
tendón de Aquiles favorece la posición en flexión plantar del tobillo y, como
hemos explicado anteriormente, ésta es una posición que facilita el esguince
del LLE. Por lo tanto, para evitar este acortamiento del tendón de Aquiles
deberemos hacer estiramientos de la musculatura del tríceps sural: gastrognemios (gemelos) y sóleo. (http://www.championchip.cat/lliga2009/noticies.php)
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a. Estiramiento de Tríceps Sural y
Aponeurosis plantar En la fase inicial, una pierna más
adelantada que la otra, la pierna que nos queda detrás la apoyaremos con los
dedos de los pies en extensión y la rodilla flexionada. Inspiramos y, al
expulsar el aire, realizaremos el estiramiento estirando la rodilla de la
pierna que nos queda detrás, buscando el apoyo completo del talón en el suelo
y apoyándonos sobre la pierna de delante. |
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Fase inicial |
Fase estiramiento |
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b. Estiramiento de
Tríceps Sural Este es un estiramiento pasivo global del tríceps sural, es
importante que la pierna que nos queda detrás la mantengamos con la rodilla
completamente estirada. Nos apoyaremos a una pared para que nos sea más fácil
aguantar la posición. |
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c. Estiramiento de Soleo y Tendón de Aquiles Este
es un estiramiento pasivo. Lo podremos realizar en un bordillo o escalón. La
pierna de detrás deberá dejar el talón por fuera del escalón y hará fuerza
con el talón hacia abajo, la rodilla
la doblará levemente. |
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Nos doblaremos
sobre una pierna flexionada y la otra flexionada sobre nuestro tórax
manteniendo el pie completamente plano sobre el suelo. El estiramiento
consistirá en intentar llevar el cuero hacia delante sin perder el apoyo
completo de la base del pie sobre el suelo, |
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2.- Pie cavo varo o torsión tibial externa.
Un pie cavo es aquel que presenta un
aumento anormal de la altura de la bóveda plantar. Si es el causante de la
lesión, se consultará al traumatólogo.
3.- Hiperlaxitud ligamentosa.
Aquellas personas que tienen más
elasticidad ligamentosa de lo normal tendrán mayor amplitud en la movilidad por
lo tanto les será más fácil lesionarse.
4.- Desequilibrio muscular.
Es importante mantener un equilibrio
entre la musculatura agonista y antagonista ya que si hay un grupo muscular que
predomina sobre el otro favorece más una posición del pie que otra y esto
facilita la lesión.
5.- Debilidad muscular (por una
atrofia de los músculos peroneos, con mayor frecuencia). Para evitar un
esguince del LLE del tobillo potenciaremos los músculos peroneos, que son los
que evitan la inversión del pie.
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Potenciación de peroneos
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Ejercicio 1: En posición
de bipedestación con las rodillas juntas y los pies separados tenemos que
apoyarnos sobre el lado interno del pie forzando así la eversión del tobillo.
En esta posición se pueden hacer variaciones como caminar hacia delante,
detrás, de lado, siempre haciendo hincapié en apoyar el lado interno del pie. |
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Ejercicio 2: Este ejercicio
se puede hacer sentado o semitumbado (piernas
estiradas y tronco levantado). Partimos de la siguiente posición: las piernas
bien juntas hasta los tobillos y colocamos una goma alrededor de los pies,
bien cerca de los dedos. El trabajo consiste en intentar separar los pies,
pero sin separar los talones y, a su vez intentar que los dedos meñiques de
los pies miren hacia nosotros (eversión). |
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Ejercicio 3: Este
ejercicio se realizará de pie. Colocamos las puntas de una goma bajo la
cabeza del Primer metatarsiano (primer dedo) y flexionaremos un poco las
rodillas. Estiraremos de la goma y no se nos puede escapar, de esta forma
estamos favoreciendo la eversión del pie. |
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Ejercicio 4: Ttrabajo isométrico de los músculos
peroneos: habrá contracción, pero no habrá movimiento. Nos colocamos una
cinta tal y como muestra la fotografía y con la cuerda que nos queda en el
lado interno del pie intentaremos provocar una inversión pero con la
contracción de los peroneos evitaremos el movimiento. Será una contracción
mantenida 6s. |
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Ejercicio 5 Trabajo en
excéntrico de los peroneos. Nos
colocaremos sentados en el suelo con las piernas estiradas. Colocaremos una
cinta elástica cuya tensión nos provoque que el pie vaya hacia la eversión.
Nuestro trabajo consistirá en frenar esta tensión, es decir, partiendo de la
posición neutra (dedo primero mirando al techo), llevaremos nuestro pie hacia
la eversión pero muy despacio, frenando así la tensión de la cinta elástica.
Y volveremos hacia la posición neutra para repetir el ejercicio. |
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6.-
Déficit en la propiocepción del tobillo.
Es MUY IMPORTANTE trabajar la
estabilidad del tobillo mediante desequilibrios
dinámicos para que nuestro sistema nervioso reconozca en qué
posición está nuestro pie, qué estímulos le provocan variaciones y cómo debe
responder rápidamente nuestra musculatura para corregirla.
Se puede trabajar variando la superficie del suelo (colchonetas, pelotas,
platos inestables, obstáculos,…),
con apoyo bipodal o monopodal,
realizando desequilibrios a distancia o sobre el punto que queremos
desestabilizar directamente, ojos abiertos o cerrados, variando la velocidad
del estímulo, etc. Los veremos posteriormente.
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Todos estos puntos hacen que
lleguemos a la conclusión siguiente: para evitar un esguince del LLE del tobillo es necesario tener una
musculatura fuerte (en especial peroneo lateral largo y corto), pero a su
vez, que sea flexible. Es decir, es importantísimo, antes y
después de nuestro entrenamiento, incluir ejercicios de potenciación y de
estiramiento para no sobrecargar ningún grupo muscular por encima de otro y
así conseguir un buen control del equilibrio estático y dinámico. Además de
trabajar la propiocepción |
El tratamiento de Fisioterapia va a
depender de la fase de evolución en que
nos encontremos.
Ø FASE INICIAL o AGUDA
Aunque existen múltiples propuestas
para el tratamiento
agudo de los esguinces, existen unas reglas generales, que se recuerdan con la
regla mnemotécnica inglesa de “RICE”:
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1. Reposo sin
apoyar el miembro, 48-72 horas. |
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2. Ice, hielo
aplicado localmente, para reducir el edema. Por ejemplo bolsa de guisantes
congelados durante 10-20 minutos. Protegiendo la piel con una toalla. |
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3. Elevación
del miembro afecto |
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4. Compresión
con algún tipo de vendaje o férula, evitando comprimir el riego sanguíneo. Y
con especial cuidado en diabéticos. |
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5. Ocasionalmente se añadirán
analgésicos a antiinflamatorios para disminuir el dolor. |
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Cuando llevemos con la
inmovilización, ya sea yeso o vendaje compresivo, es recomendable realizar
una serie de contracciones musculares isométricas (intentando reproducir los
diferentes movimientos del pie, no habrá movimiento, pero sí contracción
muscular) para evitar un debilitamiento excesivo de nuestra musculatura. En posición de declive (unos 45º), 2-3
veces al día, contracciones mantenidas 6 s, series de 10 repeticiones. |
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Ø FASE SUBAGUDA
Una vez nos han diagnosticado el
esguince y hemos pasado por un proceso de inmovilización más o menos largo (según
indicación médica) apareceremos en la sala de rehabilitación.
En este momento nos encontraremos
con un pie inflamado, seguramente con un hematoma más o menos grande según el
grado de la lesión, con dolor y con rigidez (ya sea por el dolor o secundario a
la inmovilización). Ante este pie nuestros objetivos serán:
A)
Reducir la inflamación.
Para ello
adoptaremos posiciones de declive (tumbado hacia
arriba con la pierna elevada unos 45º)
para favorecer el retorno
venoso.
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En esta posición ya podríamos empezar a realizar ejercicios de movilidad reproduciendo la flexión
plantar y dorsal, circunducciones, inversión
eversión, abecedario. Es una forma de iniciar la movilización de la articulación
en descarga y de forma activa. |
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La aplicación
de hielo será en esta fase en las primeras 48 – 72 horas, a
partir de entonces: baños de
contraste (empezando
y acabando siempre por agua fría). La
pauta sería: 1 min. FRIA – 3 min. CALIENTE – 1 min.
FRIA: un total de 20 min. |
Otra indicación para este objetivo
son los drenajes linfáticos,
sobretodo en pies con edemas muy importantes, siempre en posiciones de declive
y empezando desde ingle preferiblemente. Acabando con un buen vendaje de
contención.
B) Hacer desaparecer el hematoma.
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Para
trabajar el hematoma utilizaremos un aparato de electroterapia llamado ultrasonidos, es un aparato de baja
frecuencia que en su modalidad continua produce calor a nivel celular hecho
que favorece la permeabilidad y el
metabolismo celular y de esta forma nos ayuda a reabsorber el hematoma. |
C) Disminuir el dolor.
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Para este
fin se podrían utilizar las corrientes
tipo TENS con frecuencias
altas de 80-100Hz. |
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D)
Restaurar
la movilidad de pie y tobillo
Además de las movilizaciones activas
de las que hemos hablado en el apartado de “Reducir la inflamación”,
realizaremos movilizaciones
pasivas de todas las articulaciones de pie y tobillo,
incidiendo en los movimientos de eversión y flexión dorsal.
También podremos hacer movilizaciones activas con carga parcial:
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Ejercicio
1: Sentados con flexión de rodilla de 90º, utilizaremos un
plato de Freeman. El
ejercicio consiste en reproducir los movimientos de flexión plantar y dorsal
así como las rotaciones. En este ejercicio ya se inicia un trabajo
propioceptivo debido a la inestabilidad del plato. |
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Ejercicio
2: Sentados. Apoyamos
nuestro pie sobre un patinete. El ejercicio consiste en desplazar el patinete hacia delante (flexión plantar)
y detrás (flexión dorsal). |
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Ejercicio
3: Sentados. Con una pelota de masaje pequeña.
Realizaremos presión intentando chafar la pelota y la desplazaremos por la
planta del pie intentando reproducir el esquema de apoyo del pie durante la
marcha: empezamos por la zona
externa del talón, seguimos hacia el dedo pequeño por la zona externa del
pie, luego cruzamos hacia el primer dedo. |
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Ejercicio
4 Sentados. Con una toalla en el
suelo. Intentaremos arrugar la toalla moviendo los dedos del pie. Estaremos trabajando la musculatura concéntrica
del pie, estimulando la movilidad del pie y la circulación de retorno. |
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Ejercicio
5 Sentados. Flexión de rodilla 90º. Con una pelota
de espuma de tamaño medio. El ejercicio consiste en intentar
chafar la pelota con el pie. Este ejercicio nos sirve para empezar a trabajar
la musculatura del tobillo, así como la propiocepción
y facilitamos el retorno venoso mediante la contracción muscular |
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Ejercicio 6 Semitumbados en una camilla o en el suelo con
las piernas estiradas, colocamos una pelota de espuma entre los |
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En esta fase ya podemos incluir estiramientos de tríceps
sural progresivo con rodilla estirada y flexionada (como hemos descrito en
el apartado de prevención).
Ø
FASE
AVANZADA
En esta última fase tendremos como
objetivos incrementar el refuerzo muscular, intensificar la propiocepción,
realizar ejercicios funcionales y reintroducción al gesto deportivo. Para ello:
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Bicicleta estática: para reforzar la musculatura de toda la extremidad
inferior.
Reeducación de la marcha: deambulación sobre talones, de puntillas,
hacia delante, hacia detrás, de lado, cruzando piernas. Este mismo ejercicio
para intensificarlo se puede hacer con obstáculos o bien con superficies
inestables (como unos cojines).
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Desequilibrios en planos inestables: en apoyo bipodal
o unipodal sobre el pie de la lesión, incrementamos
la inestabilidad dándole estímulos varios como coger una pelota, cerrar los
ojos, etc.
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-
Iniciar trote, carrera (iniciar en línea recta, luego
vueltas, en zigzag, cambios de dirección, acelerar-frenar…) Salto con pies
juntos, salto a la pata coja, circuito de destreza, saltar a la cuerda,
desplazamientos laterales, etc.
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Siempre RICE, como
hemos descrito con anterioridad.
En cuanto a inmovilización con yeso o vendajes funcionales,
variará dependiendo del tipo de lesión, del tipo de corredor, si es muy
activo o va a reposar, dependerá de la persona
que ponga el vendaje y su pericia, para poner la tensión en el lado exacto. Si
la lesión es una simple distensión la actividad deportiva será entre 3 y 8
días.
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o
Grado
I bastará con un vendaje elástico con el fin de limitar el movimiento
del ligamento lesionado. Al cabo de dos o tres días se permitirá el apoyo
progresivo con el mismo dispositivo, hasta completar 2 semanas. Otra alternativa es, pasadas las
primeras horas, realizar un masaje que disminuya el edema y colocar un vendaje
funcional con tiras de esparadrapo (“strapping”)
que permitirá realizar apoyo. La cicatrización se obtiene de |
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o
Grado
II será tanto
más eficaz cuanto más precoz,
inmovilización, en este
tipo de lesión es mejor asegurarnos de la curación siendo precavidos, la
inmovilización se hará con un forma de bota que permita la marcha, y debemos
mantenerla por un período no inferior a 3 semanas (que es el tiempo mínimo
para cicatrizar el ligamento). La reeducación es absolutamente indispensable.
Elevación de los pies en la cama para mejorar el drenaje venoso y eventual
descarga mediante bastones durante 3 o 4 días. En el corredor, la reeducación comienza en el momento en
que se inmoviliza el tobillo. Utilización de técnicas antiálgicas
y antiinflamatorias de tipo fisioterapia, mesoterapia, acupuntura, etc. Se colocará una férula de yeso almohadillada, que se
revisará a las 48-72 horas, lo que tarda en desaparecer el edema agudo.
Durante este tiempo utilizaremos dos muletas y no se apoyará. Entonces se
sustituirá por: -
“Strapping”
funcional con esparadrapo, o vendaje con kinesiotaping
-
Vendaje adhesivo. -
Férula neumática que se asegura con
velcros y se aplica sobre el calcetín. Permite los
movimientos de dorsiflexión y flexión plantar,
impidiendo la inversión o eversión del pie. -
Férula de yeso, adaptada al grado
de edema que presente. -
En pacientes poco colaboradores o
con dolor intenso puede optarse por un yeso cerrado por debajo de la rodilla
permitiendo el apoyo. El nuevo
tratamiento se mantendrá durante 3 semanas, y se indicará al paciente que
vaya apoyando poco a poco el pie, en función del dolor, primero con las dos
muletas, luego sólo con una, hasta no necesitarlas. Después de completar el
tratamiento se mantendrá durante 3-4 semanas siempre que realice deportes se
llevará alguna protección en el tobillo, vendaje funcional o abrazadera. |
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o
Grado
III: existen varias posibilidades de tratamiento según las
escuelas, también dependiendo de la actividad física y edad del paciente,
cada una con sus ventajas e inconvenientes. Se trata con inmovilización con
yeso durante 45 días, o con cirugía. La reparación
quirúrgica es
el tratamiento de elección en el deportista joven, en los activos
deportivamente o en los casos en que se trate de un esguince recidivante. Es
importante aclarar que los resultados de la reparación quirúrgica de los
ligamentos de tobillo son similares cuando se realizan de forma urgente o
diferida (pasados 6 meses), por este motivo siempre se puede optar por el
tratamiento conservador en principio, y si los resultados son malos, con
inestabilidad crónica, se realizará tratamiento quirúrgico. Un tobillo
intervenido, recupera su actividad al tercer mes. El correr
se realizará en buenas condiciones (terreno blanco y plano con calzado
adaptado) con un vendaje funcional, de forma muy progresiva llevando
obligatoriamente un vendaje funcional y con un trabajo propioceptivo diario
durante 2 ó 3 meses. |
TRATAMIENTO
HOMEOPÁTICO
Para el Tratamiento de la hiperlaxitud ligamentosa: flexibilidad extrema con marcada
propensión a los esguinces:
Calcárea
Fluórica 9ch, 5 gránulos una vez al día, a
largo plazo, espaciando las tomas desde la mejoría.
Natrum carbonicum
15 ch, 5 gránulos una vez al día durante un largo
período (con intervalos de 3, incluso 6 meses).
Tratamiento
de los esguinces:
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Árnica
Montana 9ch, 5 gránulos cada 10 minutos, desde que se produce el
esguince, durante una hora, después 5 gránulos 6 veces al día los tres días
siguientes, después 5 gránulos 3 veces al día hasta la mejoría. Ruta graveolens 5 ch, 5 gránulos 3 veces al día, medicamento de los
tendones y de las confluencias tendinosas y tendinoperiosteas
con arrancamiento del periostio o rotura de ligamentos. Se podrá combinar con: Symphytum 5ch, 5
gránulos cada 10 minutos desde el esguince y durante un hora, después cinco
gránulos 6 veces al día los tres días siguientes, después 5 gránulos 3 veces
al día. Acelera la reconstrucción del tendón y del periostio y evita las
secuelas dolorosas, además de acción antiinflamatoria. Ledum palustre 5ch, 5 gránulos 3 veces al día hasta la
mejoría. En esguince doloroso que calma con frío y se agrava con calor, la
zona traumatizada puede presentar equimosis. Rhus toxicodendron 5ch, 5 gránulos
3veces al día hasta la mejoría, indicado en las secuelas y/o fases de
reeducación cuando persisten sensaciones de entumecimiento, de rigidez
articular, de magulladura de los tejidos. Sensaciones que desaparecen con el
movimiento y empeoran con la movilidad. Y mejoran con la aplicación de calor. |
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ORTOMOLECULAR
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Arginina 1 gr. 2 v/día, considerada un aminoácido esencial
como restaurador de tejido muscular. Reafirma y tonifica los músculos,
tendones, ligamentos. Mg (300mg/d)- B6 2mg/d) como relajante
neuromuscular. Silicio orgánico |
OLIGOTERAPIA
CATALITICA
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K 1 amp/d 10- 12 d. acción en músculos y terminaciones
nerviosas periféricos , evita calambres y dolores neurálgicos, antiedematoso
etc. Cu 1-3 amp/
d antiinflamatorio general 10-12 días., además de intervenir en el
crecimiento tisular (restitución de tejidos dañados). Mg 1 amp/d al acostarse 10-12 d. en algias
por inflamación terminaciones nerviosas y dolores musculares |
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El pronóstico del
esguince de tobillo es bueno, independientemente de la
severidad del esguince. El tiempo de recuperación completa depende, lógicamente,
de la gravedad de la lesión. Los pacientes con esguince moderado, recuperan
su actividad normal en una o dos semanas, En los casos de esguince severo (grado III) que habían
inmovilizado la extremidad tras la lesión, el 50% vuelve al trabajo después
de 3 semanas y el 90% en seis, entre el 60-90% vuelven a hacer la actividad
deportiva al mismo nivel tras doce semanas; entre el 20-40% se quejan de
dolor, hinchazón y sensación de inestabilidad, aunque éstas no deterioran de
forma apreciable la funcionalidad. Debemos estar pendientes de la aparición de
complicaciones: prolongación de los síntomas, pérdida de movilidad en la
articulación afectada, retraso en la recuperación de una actividad normal y
pérdida de fuerza muscular secundaria al reposo. El esguince de Tobillo en el corredor puede prevenirse, y
en caso de que suceda, debemos saber parar y recuperar |
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AUTORES: Ø
DRA. YOLANDA PUENTES Ø
IRENE OLIVA GARCÍA. Fisioterapeuta Diplomada. ASEPEYO Barcelona, y domicilios
679102044 |
|
COLABORADORES: Ø ALICIA SÁNCHEZ
PUENTES. Modelo. Ø GENI ARIZ DOMENECH. Naturopatía. Homeopatía.
Fitoterapia. Ø ANDREU BALLBÉ. Coordinación Técnica
del Documento. Atleta Olímpico. |
10. BIBLIOGRAFÍA
-
Bachmann LM, Kolb E, Koller MT, Steurer
J, ter Riet G. Accuracy of
Ottawa ankle rules to exclude fractures of the ankle and mid-foot: systematic review. BMJ. 2003 Feb 22;326 (7386): 417.
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Manuel Ferreiro Gómez.
- Manual de traumatología
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- Manual de Lesiones Deportivas. Asepeyo. Ed. Sport/Asepeyo
- Manual de Medicina del Deporte. Guillet, Génety, Brunet, guedj. Ed.Masson.
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Junio 2009