ESGUINCE DE TOBILLO EN EL CORREDOR

 

DRA. YOLANDA PUENTES

IRENE OLIVA GARCÍA (FISIOTERAPEUTA)

 

 

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  1. INTRODUCCIÓN
  2. BIOMECÁNICA
  3. CLÍNICA
  4. DIAGNÓSTICO
  5. PREVENCIÓN
  6. TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO
  7. TRATAMIENTO GENERAL
  8. PRONÓSTICO
  9. AUTORES Y COLABORADORES
  10. BIBLIOGRAFÍA

 

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1. INTRODUCCIÓN

 

El esguince de tobillo es una de las patologías traumatológicas más frecuentes, tanto en la práctica deportiva como en la vida diaria. Generalmente, se trata de una lesión benigna sin consecuencias funcionales a medio plazo, por lo que es muy importante tratarlo adecuadamente para no provocar una lesión crónica en el tobillo ó inestabilidad crónica, que muchas veces sobreviene después de uno o varios esguinces cuya gravedad pasó inadvertida, por lo que no se realizó un tratamiento apropiado.

 

El más frecuente, en el corredor, es el esguince de mediana gravedad, que conlleva la ruptura de algunas fibras, generalmente el corredor consulta tardíamente, cuando el tobillo está muy inflamado o aumenta el dolor nocturno. Debido a que con el “tobillo caliente” no notamos dolor, seguimos corriendo,  pero al “enfriarse” no podemos poner el pie en el suelo.

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En general, el corredor se lesiona poniendo el pie sobre una piedra, en un agujero, corriendo sobre un terreno irregular, accidentado, o simplemente con una cera en la calle, un gesto imprevisto, etc. La importancia del traumatismo condicionará la gravedad de la lesión. En un esguince, en general, algunas fibras de un ligamento de soporte se dañan provocando una lesión que va desde una simple elongación, que cura en 48h, hasta la ruptura completa del ligamento.  De un 30 a un 40% de éstas lesiones conducen a problemas crónicos.

 

Para un tratamiento idóneo habrá que diagnosticar primero el grado del esguince mediante el estudio de cómo se produjo y la exploración, aunque para un tratamiento correcto, se tendrán en cuenta las características particulares de cada individuo. El ligamento que con más frecuencia se involucra en el tobillo es el lateral, en concreto el peroneoastragalino anterior (85%), por un mecanismo de inversión.

 

2. BIOMECÁNICA

 

Para abordar con éxito esta patología, primero debemos conocer la mecánica de la articulación del tobillo y, así, poder entender el mecanismo de la lesión. Esta articulación está caracterizada por ser muy móvil:

Eje transversal: flexión plantar y flexión dorsal

Eje vertical : abducción y aducción

Eje longitudinal : pronación y supinación

Movimiento combinado: inversión (combinación de flexión plantar + inversión + aducción) y eversión (combinación de flexión dorsal + eversión + abducción).

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abd

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Esta gran movilidad, permite adaptar nuestro pie a correr en cualquier tipo de suelo: inclinaciones ascendentes, descendentes, laterales, arena de la playa, piedrecitas en el camino, un bordillo que no hemos visto, etc., pero esto es posible solamente si las estructuras que estabilizan nuestro tobillo están en buen estado.

 

En cada uno de estos movimientos, puros o combinados, se desarrollan cambios tensionales en las estructuras ligamentosas, en este caso nos centraremos en el ligamento lateral externo (LLE), formado por 3 fascículos:

 

-          Ligamento peroneoastragalino anterior: es un refuerzo de la cápsula anterior siendo el ligamento que se rompe con mayor frecuencia. Cuando estamos de pie presenta una posición paralela, pero en flexión plantar se verticaliza y es la contención más importante para evitar la inversión del tobillo (éste será su mecanismo lesional).

 

-          Ligamento peroneocalcaneo: su mecanismo de ruptura es la supinación forzada.

-          Ligamento peroneoastragalino posterior: es el más difícil de lesionar por su disposición posterior.

 

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3. CLÍNICA

 

La principal manifestación del esguince, es que el corredor refiere con claridad que se ha torcido el tobillo, que a veces nota una sensación de “crujido”, dolor, a veces muy vivo, sobretodo al comienzo. Tras lo cual, la primera decisión que debemos tomar es parar de correr, si no queremos agravar la lesión. Aunque se trate de una simple distensión, el dolor no tiene proporción con la gravedad del esguince (ya  que en las rupturas completas puede que no sintamos dolor).

 

A veces, cuando se explora el tobillo en la primera hora que sigue al traumatismo causante, puede que el dolor vivo haya variado dando paso a un dolor sordo y continuo. Podemos observar la presencia de una tumefacción delante del maléolo externo en forma de “huevo de paloma”, que significará que al menos un fascículo del ligamento lateral externo se ha roto. Posteriormente la hinchazón se extenderá sobre la parte externa del tobillo, este signo precoz de esguince grave está presente en más del 70% de los casos.

 

 

Grado I

Grado II

Grado III

Dolor

Leve, inmediato

Moderado, inmediato

Aparece tardíamente. A veces no duele.

Apoyo

Posible, dolor leve

Dolor intenso

imposible

Edema

Ninguno o escaso

Primeras horas

Inmediato

Hematoma equimosis

No

No o tardío > 18h

Inmediato < 18h

Inversión forzada

Dolor leve

Dolor intenso

Imposible por dolor

Cajón anterior

negativo

negativo

Positivo > 3mm

Bostezo articular

Negativo

Negativo

Positivo > 15º

 

4. DIAGNÓSTICO

 

El médico nos preguntará sobre cómo y cuando ocurrió el traumatismo, cuándo comenzaron los síntomas: dolor inflamación, hematoma, impotencia funcional, calor y sensación de inestabilidad. Si notó un chasquido o presión en el momento del traumatismo (puede significar la rotura de un ligamento o un hueso). Si existen factores predisponentes o agravantes: pie cavo, epilepsia, tratamiento anticoagulante hemofilia. Episodios previos, cómo fueron tratados y el resultado. Un diagnóstico correcto evitará la inestabilidad del tobillo y los esguinces de repetición.

 

Rayos X: Para realizar Rx, se siguen las reglas de Ottawa del tobillo: indicada si hay dolor al palpar el borde posterior o punta de cualquiera de los maléolos peroneos y además se da en una de estas dos circunstancias: incapacidad de apoyar el pie y andar; incapacidad de mantener el peso inmediatamente tras el traumatismo y cuando lo exploramos, o bien que haya molestias al palpar el escafoides o la base del quinto metatarsiano. Con la radiografía se descarta cualquier presencia de fragmentos óseos arrancados o fractura osteocondral.

 

No obstante, en la práctica clínica diaria, se realiza estudio radiológico a la mayoría de los traumatismos de tobillo  (por tranquilidad del paciente).

 

GRADO DEL ESGUINCE

 

Se determina en función del daño y la integridad del ligamento. La Asociación Médica  Americana distingue tres grados de lesión:

 

Esguince Grado I (distensión y elongación), es un esguince benigno, no existe daño importante en las fibras de colágeno por lo que no existe laxitud articular, las pruebas exploratorias (varo forzado y cajón astragalino) son  normales. Con ligero edema (hinchazón), dolorimiento y escasa pérdida funcional. Es un accidente olvidado a menudo, da molestias retardadas.

 

Ocurre porque el pie justo antes del ataque del talón está en ligera supinación (borde externo de la zapatilla sobre el suelo), si en ese momento el pie se encuentra con un obstáculo, bascula provocando un estiramiento o desgarro de los ligamentos externos, y teniendo en cuenta que la zona externa del tobillo es más frágil que la interna se lesiona más.

 

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Esguince Grado II  (desgarro parcial), rotura parcial del ligamento con discreta laxitud articular. El caminar es posible pero difícil provocando cojera, con mayor edema, equimosis externa (hematoma) que se extiende desde el tobillo hacia el pie, dolor localizado en un punto. Existe un desgarro incompleto de los fascículos anterior y medio del LLE (la mayoría de las veces). Exploración (Varo forzado y cajón astragalito) doloroso.

 

Esguince Grado III (desgarro completo, a veces lesiones asociadas), por un accidente violento sobre el tobillo, crujido, imposible correr, con incapacidad para apoyar el pie, importante edema y dolor intenso, aunque puede no haber dolor. Incluye la ruptura de al menos dos fascículos, casi siempre el anterior y el medio, en ocasiones el posterior, importante laxitud articular, hematoma a veces monstruoso.  Observaremos la hinchazón instantánea anterior externa (signo de la cáscara de huevo) inmediato pero transitorio, podemos verlo  a las 12-24 h que siguen al accidente inicial a la aparición de un hematoma importante en la cara externa del tobillo.

 

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Haremos el diagnóstico diferencial con las siguientes lesiones:

 

-       Afección subastragalina que tiene como secuela una atrofia,

-       Diástasis tibioperonea,

-       Arrancamiento óseo,

-       Fractura osteocondral,

-       Rotura de la funda de los peroneos,

-       Hiperlaxitud congénita,

-       Luxación recidivante de los peroneos.

 

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5. PREVENCIÓN

 

En la Fisioterapia, es tan importante el tratamiento una vez nos hemos lesionado, como la PREVENCIÓN, ya que el esguince del LLE del tobillo es una lesión muy frecuente en el ámbito del corredor, es importante conocer cuáles son sus factores de riesgo  que, además, favorecen también las recaídas y la inestabilidad residual posterior.

 

1.- Retracción o acortamiento del tendón de Aquiles.

El acortamiento del tendón de Aquiles favorece la posición en flexión plantar del tobillo y, como hemos explicado anteriormente, ésta es una posición que facilita el esguince del LLE. Por lo tanto, para evitar este acortamiento del tendón de Aquiles deberemos hacer estiramientos de la musculatura del tríceps sural: gastrognemios (gemelos) y sóleo. (http://www.championchip.cat/lliga2009/noticies.php)

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a.     Estiramiento de Tríceps Sural y Aponeurosis plantar

En la fase inicial, una pierna más adelantada que la otra, la pierna que nos queda detrás la apoyaremos con los dedos de los pies en extensión y la rodilla flexionada. Inspiramos y, al expulsar el aire, realizaremos el estiramiento estirando la rodilla de la pierna que nos queda detrás, buscando el apoyo completo del talón en el suelo y apoyándonos sobre la pierna de delante.

 

Fase inicial

Fase estiramiento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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b. Estiramiento de Tríceps Sural

 

Este es un estiramiento pasivo global del tríceps sural, es importante que la pierna que nos queda detrás la mantengamos con la rodilla completamente estirada. Nos apoyaremos a una pared para que nos sea más fácil aguantar la posición.

 

 

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c. Estiramiento de Soleo y Tendón de Aquiles

Este es un estiramiento pasivo. Lo podremos realizar en un bordillo o escalón. La pierna de detrás deberá dejar el talón por fuera del escalón y hará fuerza con el talón hacia abajo,  la rodilla la doblará levemente.

 

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Nos doblaremos sobre una pierna flexionada y la otra flexionada sobre nuestro tórax manteniendo el pie completamente plano sobre el suelo. El estiramiento consistirá en intentar llevar el cuero hacia delante sin perder el apoyo completo de la base del pie sobre el suelo,

2.- Pie cavo varo o torsión tibial externa.

http://tbn3.google.com/images?q=tbn:U7ZTd6Qniu0vCM:http://www.somso.de/img/ns3.jpg

 

Un pie cavo es aquel que presenta un aumento anormal de la altura de la bóveda plantar. Si es el causante de la lesión, se consultará al traumatólogo.

 

 

 

3.- Hiperlaxitud ligamentosa.

 

Aquellas personas que tienen más elasticidad ligamentosa de lo normal tendrán mayor amplitud en la movilidad por lo tanto les será más fácil lesionarse.

 

4.- Desequilibrio muscular.

 

Es importante mantener un equilibrio entre la musculatura agonista y antagonista ya que si hay un grupo muscular que predomina sobre el otro favorece más una posición del pie que otra y esto facilita la lesión.

 

5.- Debilidad muscular (por una atrofia de los músculos peroneos, con mayor frecuencia). Para evitar un esguince del LLE del tobillo potenciaremos los músculos peroneos, que son los que evitan la inversión del pie.

 

·         Potenciación de peroneos

Ejercicio 1:

En posición de bipedestación con las rodillas juntas y los pies separados tenemos que apoyarnos sobre el lado interno del pie forzando así la eversión del tobillo. En esta posición se pueden hacer variaciones como caminar hacia delante, detrás, de lado, siempre haciendo hincapié en apoyar el lado interno del pie.

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Ejercicio 2:

 

Este ejercicio se puede hacer sentado o semitumbado (piernas estiradas y tronco levantado). Partimos de la siguiente posición: las piernas bien juntas hasta los tobillos y colocamos una goma alrededor de los pies, bien cerca de los dedos. El trabajo consiste en intentar separar los pies, pero sin separar los talones y, a su vez intentar que los dedos meñiques de los pies miren hacia nosotros (eversión).

 

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Ejercicio 3:

Este ejercicio se realizará de pie. Colocamos las puntas de una goma bajo la cabeza del Primer metatarsiano (primer dedo) y flexionaremos un poco las rodillas. Estiraremos de la goma y no se nos puede escapar, de esta forma estamos favoreciendo la eversión del pie.

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Ejercicio 4:

Ttrabajo isométrico de los músculos peroneos: habrá contracción, pero no habrá movimiento. Nos colocamos una cinta tal y como muestra la fotografía y con la cuerda que nos queda en el lado interno del pie intentaremos provocar una inversión pero con la contracción de los peroneos evitaremos el movimiento. Será una contracción mantenida 6s.

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Ejercicio 5

Trabajo en excéntrico de los peroneos.  Nos colocaremos sentados en el suelo con las piernas estiradas. Colocaremos una cinta elástica cuya tensión nos provoque que el pie vaya hacia la eversión. Nuestro trabajo consistirá en frenar esta tensión, es decir, partiendo de la posición neutra (dedo primero mirando al techo), llevaremos nuestro pie hacia la eversión pero muy despacio, frenando así la tensión de la cinta elástica. Y volveremos hacia la posición neutra para repetir el ejercicio.

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6.- Déficit en la propiocepción del tobillo.

 

Es MUY IMPORTANTE trabajar la estabilidad del tobillo mediante desequilibrios dinámicos para que nuestro sistema nervioso reconozca en qué posición está nuestro pie, qué estímulos le provocan variaciones y cómo debe responder rápidamente nuestra musculatura para corregirla.

Se puede trabajar variando la superficie del suelo (colchonetas, pelotas, platos inestables, obstáculos,…),  con apoyo bipodal o monopodal, realizando desequilibrios a distancia o sobre el punto que queremos desestabilizar directamente, ojos abiertos o cerrados, variando la velocidad del estímulo, etc. Los veremos posteriormente.

 

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Todos estos puntos hacen que lleguemos a la conclusión siguiente: para evitar un esguince del LLE del tobillo es necesario tener una musculatura fuerte (en especial peroneo lateral largo y corto), pero a su vez, que sea flexible. Es decir, es importantísimo, antes y después de nuestro entrenamiento, incluir ejercicios de potenciación y de estiramiento para no sobrecargar ningún grupo muscular por encima de otro y así conseguir un buen control del equilibrio estático y dinámico. Además de trabajar la propiocepción

 

 

6. TRATAMIENTO FISIOTERAPICO

 

El tratamiento de Fisioterapia va a depender  de la fase de evolución en que nos encontremos.

 

Ø  FASE INICIAL o AGUDA

Aunque existen múltiples propuestas para el tratamiento agudo de los esguinces, existen unas reglas generales, que se recuerdan con la regla mnemotécnica inglesa de “RICE”:

 

1.     Reposo sin apoyar el miembro, 48-72 horas.

 

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2.     Ice, hielo aplicado localmente, para reducir el edema. Por ejemplo bolsa de guisantes congelados durante 10-20 minutos. Protegiendo la piel con una toalla.

 

3.     Elevación del miembro afecto

 

4.     Compresión con algún tipo de vendaje o férula, evitando comprimir el riego sanguíneo. Y con especial cuidado en diabéticos.

 

5. Ocasionalmente se añadirán analgésicos a antiinflamatorios para disminuir       el dolor.

 

Cuando llevemos  inmovilización, ya sea yeso o vendaje compresivo, es recomendable realizar una serie de contracciones musculares isométricas (intentando reproducir los diferentes movimientos del pie, no habrá movimiento, pero sí contracción muscular) para evitar un debilitamiento excesivo de nuestra musculatura.  En posición de declive (unos 45º), 2-3 veces al día, contracciones mantenidas 6 s, series de 10 repeticiones.

 

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Ø  FASE SUBAGUDA

Una vez nos han diagnosticado el esguince y hemos pasado por un proceso de inmovilización más o menos largo (según indicación médica) apareceremos en la sala de rehabilitación.

 

En este momento nos encontraremos con un pie inflamado, seguramente con un hematoma más o menos grande según el grado de la lesión, con dolor y con rigidez (ya sea por el dolor o secundario a la inmovilización). Ante este pie nuestros objetivos serán:

 

A)    Reducir la inflamación.

Para ello adoptaremos  posiciones de declive (tumbado hacia arriba con la pierna elevada unos 45º)  para favorecer el retorno venoso.

 

En esta posición ya podríamos empezar a realizar ejercicios de movilidad reproduciendo la flexión plantar y dorsal, circunducciones, inversión eversión, abecedario. Es una forma de iniciar la movilización de la articulación en descarga y de forma activa.

 

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La aplicación de hielo será en esta fase en las primeras 48 – 72 horas, a partir de entonces: baños de contraste (empezando y acabando siempre por agua fría). La pauta sería:

1 min. FRIA – 3 min. CALIENTE – 1 min. FRIA: un total de 20 min.

 

 

Otra indicación para este objetivo son los drenajes linfáticos, sobretodo en pies con edemas muy importantes, siempre en posiciones de declive y empezando desde ingle preferiblemente. Acabando con un buen vendaje de contención.

 

B)    Hacer desaparecer el hematoma.

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Para trabajar el hematoma utilizaremos un aparato de electroterapia llamado ultrasonidos, es un aparato de baja frecuencia que en su modalidad continua produce calor a nivel celular hecho que favorece la permeabilidad  y el metabolismo celular y de esta forma nos ayuda a reabsorber el hematoma.

 

C)    Disminuir el dolor.

Para este fin se podrían utilizar las corrientes  tipo TENS con frecuencias altas de 80-100Hz.

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D)    Restaurar la movilidad de pie y tobillo

 

Además de las movilizaciones activas de las que hemos hablado en el apartado de “Reducir la inflamación”, realizaremos movilizaciones pasivas de todas las articulaciones de pie y tobillo, incidiendo en los movimientos de eversión y flexión dorsal.

 

También podremos hacer movilizaciones activas con carga parcial:

 

Ejercicio 1:

 

Sentados con flexión de rodilla de 90º, utilizaremos un plato de Freeman. El ejercicio consiste en reproducir los movimientos de flexión plantar y dorsal así como las rotaciones. En este ejercicio ya se inicia un trabajo propioceptivo debido a la inestabilidad del plato.

 

 

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Ejercicio 2:

 

Sentados. Apoyamos nuestro pie sobre un patinete. El ejercicio consiste en desplazar el patinete hacia delante (flexión plantar) y detrás (flexión dorsal).

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Ejercicio 3:

 

Sentados. Con una pelota de masaje pequeña. Realizaremos presión intentando chafar la pelota y la desplazaremos por la planta del pie intentando reproducir el esquema de apoyo del pie durante la marcha: empezamos por la zona externa del talón, seguimos hacia el dedo pequeño por la zona externa del pie, luego cruzamos hacia el primer dedo.

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Ejercicio 4

 

Sentados. Con una toalla en el suelo. Intentaremos arrugar la toalla moviendo los dedos del pie. Estaremos trabajando la musculatura concéntrica del pie, estimulando la movilidad del pie y la circulación de retorno.

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Ejercicio 5

 

Sentados. Flexión de rodilla 90º. Con una pelota de espuma de tamaño medio. El ejercicio consiste en intentar chafar la pelota con el pie. Este ejercicio nos sirve para empezar a trabajar la musculatura del tobillo, así como la propiocepción y facilitamos el retorno venoso mediante la contracción muscular

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Ejercicio 6

 

Semitumbados en una camilla o en el suelo con las piernas estiradas, colocamos una pelota de espuma entre los 2 pies y la apretamos, manteniendo la contracción 6s. Tonificamos la musculatura del tobillo

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En esta fase ya podemos incluir estiramientos de tríceps sural progresivo con rodilla estirada y flexionada (como hemos descrito en el apartado de prevención).

 

Ø  FASE AVANZADA

 

En esta última fase tendremos como objetivos incrementar el refuerzo muscular, intensificar la propiocepción, realizar ejercicios funcionales y reintroducción al gesto deportivo. Para ello:

 

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Bicicleta estática: para reforzar la musculatura de toda la extremidad inferior.

 

Reeducación de la marcha: deambulación sobre talones, de puntillas, hacia delante, hacia detrás, de lado, cruzando piernas. Este mismo ejercicio para intensificarlo se puede hacer con obstáculos o bien con superficies inestables (como unos cojines).

 

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-          Desequilibrios en planos inestables: en apoyo bipodal o unipodal sobre el pie de la lesión, incrementamos la inestabilidad dándole estímulos varios como coger una pelota, cerrar los ojos, etc.

 

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-          Iniciar trote, carrera (iniciar en línea recta, luego vueltas, en zigzag, cambios de dirección, acelerar-frenar…) Salto con pies juntos, salto a la pata coja, circuito de destreza, saltar a la cuerda, desplazamientos laterales, etc.

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7. TRATAMIENTO GENERAL

 

Siempre RICE, como hemos descrito con anterioridad.

 

En cuanto a inmovilización con yeso o vendajes funcionales, variará dependiendo del tipo de lesión, del tipo de corredor, si es muy activo  o va a reposar, dependerá de la persona que ponga el vendaje y su pericia, para poner la tensión en el lado exacto. Si la lesión es una simple distensión la actividad deportiva será entre 3 y 8 días.

 

o    Grado I bastará con un vendaje elástico con el fin de limitar el movimiento del ligamento lesionado. Al cabo de dos o tres días se permitirá el apoyo progresivo con el mismo dispositivo, hasta completar  2 semanas. Otra alternativa es, pasadas las primeras horas, realizar un masaje que disminuya el edema y colocar un vendaje funcional con tiras de esparadrapo (“strapping”) que permitirá realizar apoyo.

 

La cicatrización se obtiene de 8 a 15 días. El retorno al entrenamiento normal no será antes de 1 mes, ya que durante la fase de reposo el ligamento cicatriza pero pierde su estabilidad, se vuelve frágil, por lo que necesita reeducación propioceptiva bien conducida para volver a nuestro nivel de entrenamiento

 

o    Grado II será tanto más  eficaz cuanto más precoz, inmovilización, en este tipo de lesión es mejor asegurarnos de la curación siendo precavidos, la inmovilización se hará con un forma de bota que permita la marcha, y debemos mantenerla por un período no inferior a 3 semanas (que es el tiempo mínimo para cicatrizar el ligamento). La reeducación es absolutamente indispensable. Elevación de los pies en la cama para mejorar el drenaje venoso y eventual descarga mediante bastones durante 3 o 4 días.

 

En el corredor, la reeducación comienza en el momento en que se inmoviliza el tobillo.

 

Utilización de técnicas antiálgicas y antiinflamatorias de tipo fisioterapia, mesoterapia, acupuntura, etc.

Se colocará una férula de yeso almohadillada, que se revisará a las 48-72 horas, lo que tarda en desaparecer el edema agudo. Durante este tiempo utilizaremos dos muletas y no se apoyará. Entonces se sustituirá por:

 

-       Strapping” funcional con esparadrapo, o vendaje con kinesiotaping

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-       Vendaje adhesivo.

-       Férula neumática que se asegura con velcros y se aplica sobre el calcetín. Permite los movimientos de dorsiflexión y flexión plantar, impidiendo la inversión o eversión del pie.

-       Férula de yeso, adaptada al grado de edema que presente.

-       En pacientes poco colaboradores o con dolor intenso puede optarse por un yeso cerrado por debajo de la rodilla permitiendo el apoyo.

 

El nuevo tratamiento se mantendrá durante 3 semanas, y se indicará al paciente que vaya apoyando poco a poco el pie, en función del dolor, primero con las dos muletas, luego sólo con una, hasta no necesitarlas. Después de completar el tratamiento se mantendrá durante 3-4 semanas siempre que realice deportes se llevará alguna protección en el tobillo, vendaje funcional o abrazadera.

 

o    Grado III: existen varias posibilidades de tratamiento según las escuelas, también dependiendo de la actividad física y edad del paciente, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Se trata con inmovilización con yeso durante 45 días, o con cirugía.

 

La reparación quirúrgica es el tratamiento de elección en el deportista joven, en los activos deportivamente o en los casos en que se trate de un esguince recidivante. Es importante aclarar que los resultados de la reparación quirúrgica de los ligamentos de tobillo son similares cuando se realizan de forma urgente o diferida (pasados 6 meses), por este motivo siempre se puede optar por el tratamiento conservador en principio, y si los resultados son malos, con inestabilidad crónica, se realizará tratamiento quirúrgico. Un tobillo intervenido, recupera su actividad al tercer mes.

 

El correr se realizará en buenas condiciones (terreno blanco y plano con calzado adaptado) con un vendaje funcional, de forma muy progresiva llevando obligatoriamente un vendaje funcional y con un trabajo propioceptivo diario durante 2 ó 3 meses.

 

8. PRONÓSTICO

 

El pronóstico del esguince de tobillo es bueno, independientemente de la severidad del esguince. El tiempo de recuperación completa depende, lógicamente, de la gravedad de la lesión. Los pacientes con esguince moderado, recuperan su actividad normal en una o dos semanas,

 

En los casos de esguince severo (grado III) que habían inmovilizado la extremidad tras la lesión, el 50% vuelve al trabajo después de 3 semanas y el 90% en seis, entre el 60-90% vuelven a hacer la actividad deportiva al mismo nivel tras doce semanas; entre el 20-40% se quejan de dolor, hinchazón y sensación de inestabilidad, aunque éstas no deterioran de forma apreciable la funcionalidad.

 

Debemos estar pendientes de la aparición de complicaciones: prolongación de los síntomas, pérdida de movilidad en la articulación afectada, retraso en la recuperación de una actividad normal y pérdida de fuerza muscular secundaria al reposo.

 

El esguince de Tobillo en el corredor puede prevenirse, y en caso de que suceda, debemos saber parar y recuperar

 

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9. AUTORES Y COLABORADORES

 

AUTORES:

 

Ø  DRA. YOLANDA PUENTES

 

Ø  IRENE OLIVA GARCÍA. Fisioterapeuta Diplomada. ASEPEYO Barcelona, y domicilios 679102044

 

COLABORADORES:

 

Ø  ALICIA SÁNCHEZ PUENTES. Modelo.

 

Ø  ANDREU BALLBÉ. Coordinación Técnica del Documento. Atleta Olímpico.

 

 

10. BIBLIOGRAFÍA

 

- Bachmann LM, Kolb E, Koller MT, Steurer J, ter Riet G. Accuracy of Ottawa ankle rules to exclude fractures of the ankle  and mid-foot: systematic review. BMJ. 2003 Feb 22;326 (7386): 417.

- Guías clínicas 2006, www.fisterra  Manuel Ferreiro Gómez.

-  Manual de traumatología en atención Primaria. JJ Rodríguez Alonso, L Valverde Román. Smithkline Beechan.

- Manual de Lesiones Deportivas. Asepeyo. Ed. Sport/Asepeyo

- Manual de Medicina del Deporte. Guillet, Génety, Brunet, guedj. Ed.Masson.

- Quince Lecciones sobre patología del pie. A Viladot Ed. Springer. 2000

- TAPING NEUROMUSCULAR MANUAL", JOSYA SIJMONSMA, Ed. Aneid Press, 2ª edición española (2008)

 

 

Junio 2009